miércoles, 11 de abril de 2012

Castor (Punta Castore)[1/2], una espina clavada...de 4228m. Hacia el ref. Quintino Sella. 01-02/04/12

Después de casi un mes de tiempo primaveral, llega la Semana Santa repleta de dias grises, lluvia, nieve y mala suerte. La previsión meteorológica para toda la semana era...mala no, lo siguiente. Pero con las ganas que teníamos de hacer un viaje de este tipo, no podíamos resistirnos. Tres objetivos llevábamos en mente: subir al Castor, ver el Cervino y ver la norte del Eiger, de los cuales el tiempo solo nos dejó cumplir uno (y como el título hace suponer, no fué el Castor). Aún así, como siempre, estuvo mejor que haberse quedado en casa y, de hecho, ha sido un viaje que difícilmente podamos olvidar, con sus momentos buenos y sus momentos mejores.



.Día 0.Dom1Abril2012.Innsbruck-Staffal (Gressoney-la Trinité).

¿Qué mejor inicio de mes hay que llenar el maletero de nuestro coche recién alquilado durante una semana para irnos de expedición? Pues haciéndolo con una buena base de cervezas y botellas de vino, claro...


...hasta rebentar. Las horas de tetris parece que han servido para algo...


...y utilizando la bandeja del maletero a modo de contrafuerte que proteja a Alejandro...


...abandonamos Innsbruck...


...pues tenemos unas nueve horas de viaje por delante (bastante es que alquilamos el coche, nada de lujos en mente, y menos aún peajes...hasta las cervezas llevamos ya compradas de casa). A mitad del trayecto, ya en los alpes suizos, paramos para comer...


...en un lago helado...


...antes de pasar a Italia, rodeando Milán, para acceder de nuevo a los Alpes por el Valle di Aosta, del cual pasamos más tarde al Valle di Gressoney, para por fín poder ver el Macizo del Monte Rosa a lo lejos, con los Lyskamm...


...la Punta Felik, y la Punta Castore, que aún se esconde y solo nos deja ver su antecima sureste.


Con todo esto, y ya atardeciendo, llegamos la estación de esquí de Staffal, situada unos kilómetros más al norte de Gressoney-la Trinité, a estas horas casi desierta...


...aparcamos el coche en uno de los varios aparcamientos gratuitos disponibles (los de pago están bien señalizados y no hay problema para distinguirlos), y aprovechamos para comprar pan en una tienda que está apunto de cerrar. El Monte Rothorn, por encima de la estación se apaga con las últimas luces del día...


...mientras nosotros cargamos las mochilas con lo necesario para realizar un vivac a unos 400 metros de la estación, en una explanada junto a una construcción abandonada...


...con vistas sobre el pueblo, mientras la niebla lo permita.


Con algunas partes de la tienda improvisamos un vivac por si nos llueve (seguramente esté prohibido acampar, y tampoco queremos arriesgar...)...


...y tras cenar el primero de muchos sobres de pasta, nos metemos en los sacos, pues el frío empieza a apretar. Imposible no estar nerviosos, mañana comienza el intento a nuestro primer cuatromil. Y en condiciones invernales, por si fuera poco...


.Día 1.Lun2Abril2012.S. Anna (Staffal)-Casotto (P. sup. di Bettolina).

Resumen de la ruta
Inicio: S. Anna (2172m)
Final: P. sup. di Bettolina (3139m)
Cumbres:
Pico sin nombre (3313m)
Distancia: 9km
Desnivel de subida: 1200m
Desnivel de bajada: 200m
Tiempo: 7h (paradas incluidas)

(Perdón por la calidad del plano. Cuando pueda lo actualizo)

El día despierta un poco gris, y recibimos el primer golpe de mala suerte del viaje. La señora de las taquillas se empeña en que no podemos subir hasta el collado de Bettaforca sin esquís. La primera parte hasta S. Anna sí, porque es teleférico, pero para el telesilla de ninguna forma. De modo que a lo previsto añadimos unos 600 metros más de desnivel...


...cargados como mulas...


...ascendiendo por pistas de esquí. Parece que nos estamos aficionando a ello...


...a las miradas extrañadas de los que bajan...


...pero nosotros a lo nuestro. Además, parece que despeja por momentos...


...y podemos ver el Castor, nuestro objetivo principal...


...mientras llegamos al collado de Bettaforca tras una monótona subida.


Tres horas más nos separan del refugio Quintino Sella, y más de medio día por delante. Esperanzador...pero claro, aún sin saber que los planes se pueden torcer muy fácilmente...


Lo que sí sabemos, es que las tres horas que marca el cartel son en verano. Ahora todo depende del estado de la nieve, así que sin detenernos mucho, tomamos el camino número 9, bien señalizado a esta altura...


...en dirección norte, rodeando la Punta Bettolina...


...y dejando atrás el collado de Bettaforca.


La niebla vuelve a rodearnos...


...mientras seguimos las marcas y las huellas de unos esquís que nos preceden...


...en dirección al Paso di Bettolina, situado al norte de la Punta Bettolina...


Alejandro atravesando dicho paso...


...el cual en pocos minutos dejamos atrás...



...perdiéndose entre las nubes...


...y seguimos ascendiendo, primero por un tramo de rocas, y luego por una serie de planicies nevadas...


...siguiendo las marcas en todo momento...


...con nuestro objetivo en lo alto...


...en dirección al Paso superior di Bettolina, situado a unos doscientos metros más de altura.


Aquí es donde nos encontramos con el segundo, el tercer y el cuarto factor que nos impediría llegar a la cima: la nieve, la niebla...y el plano.


La nieve por su estado, la niebla por estar ahí...y el plano, por contener un error que nos supondría un gran retraso. Me explico, llegados a este punto, las marcas amarillas (número 9) se pierden por debajo de la nieve, y nos encontramos frente a una cresta que asciende directamente hacia el norte.


Observando detenidamente el plano de que disponemos, vemos que el sendero está dibujado sin lugar a dudas por la cara izquierda (oeste) de la cresta, así que hacía allá que nos dirigimos, cresteando siempre por ese lado, en busca de hitos o marcas que nos guíen, pero sin encontrarlos. Más de una vez nos asomamos al lado derecho, para ver si acaso por allí hay alguna marca. Mientras tanto, el tiempo empieza a empeorar, y la niebla no nos deja ver a más de 5 metros...


...además, la cresta se pone "interesante", hasta el punto de que en dos ocasiones tenemos que descender unos 50 o 60 metros (por palas bastante empinadas) para salvar grandes formaciones verticales. Con este panorama, cada vez se va haciendo más fuerte en nuestra cabeza la idea de que no llegaremos al refugio, la moral se esfuma, y el cansancio va haciendo mella en nosotros. Asimismo, la tensión se nota en el ambiente, y a los tres se nos pasa lo mismo por la cabeza: "nos hemos perdido". Y vaya sitio para perderse, a tresmil y pico metros, enriscados en una cresta y con este tiempo". Aún así, algo me dice que encontraré un hito tras ese montón de nieve, o un redondel amarillo tras aquellas rocas. El plano dice que es por aquí. "Sólo había una cresta, y estamos en ella" "Ya, pero...".

Avanzando cada vez más lentos, de repente llegamos a un punto en el que la cresta se acaba...en el vacío. Hacia abajo solo vemos paredes verticales perdiéndose entre la niebla...


...y ya tenemos claro que por aquí no es. Tanteamos unas cuantas posibilidades, pero por aquí, sin ver siquiera el fondo y con las mochilas a la espalda, no tenemos opción de bajar. Media vuelta...


...algo asustados, después de más de una hora, llegamos de nuevo al Paso superior di Bettolina, y entonces va...y despeja. Desde aquí somos capaces de ver la cresta (izquierda), más o menos donde termina y hasta donde hemos llegado. Y adivinamos por donde tendríamos que seguir. También es fallo nuestro, por no llevar la ruta lo suficientemente estudiada. El caso es que, de común acuerdo, decidimos olvidarnos del plano por esta zona, y subir por la parte derecha de la cresta, que parece mucho más asequible (y que de hecho, es por donde va el verdadero sendero, pero eso antes no lo veíamos).


Pero eso ya será mañana, porque está atardeciendo y meternos en faena de noche no nos hace mucha gracia...


Observando con un poco de rabia lo que ya deberíamos haber superado...


...mientras aún despeja por momentos...


...bajamos hasta un refugio medio derruido que encontramos en la subida...


...detrás de el que resguardarnos (dentro está lleno de nieve)...


...y empezar a organizar las cosas para pasar la noche de forma improvisada.


Aprovechamos los últimos rayos de sol para secar la tienda y los sacos (empapados del rocío de la noche anterior)...


...y después montamos la tienda mientras hacemos la cena. En esta ocasión, lo mismo nos da que esté permitido o no. A 3100 metros ni nos planteamos la opción del vivac, y menos con el frío que hace a las 7 de la tarde.


Mientras cenamos, nos damos cuenta de que hemos perdido un día. Día que hubiera sido fundamental para poder alcanzar la cima, como descubriríamos más adelante.


Aún así, las últimas luces nos brindan imágenes como ésta, que no se ven todos los días (justo de frente la cresta con el tresmil sin nombre al fondo que hemos ascendido)...


...así como el anochecer probablemente más impresionante que he visto en mi vida.



Otra cosa no, pero aclimatar...parece que lo vamos a hacer bien jajaja. A ver como se despierta el nuevo día...

Continuará...[...aquí].

4 comentarios:

  1. Ummm, esto promete...que recuerdos!!!

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  2. ¡Vaya atardecer, espectacular!
    Vamos a ver como amanece ...

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  3. Vaya. Me alegra ver que no soy el único alpinista-español-bloguero en Innsbruck. XD

    Muy Bueno el blog y todas las salidas que tenéis en él están genial.

    Un saludo.

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  4. Una gozada de anochecer,ya nos enseñareis por la mañana.
    Un abrazo.

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